Inmersión en María Claudia

María Claudia

Nada más pasar la isla del Portixol, en dirección al Cabo de la Nao, encontramos un pequeño islote, la Mona de l’illa, marco de esta nueva puerta al azul. La inmersión consiste en darle la vuelta y para ello lo conveniente es fondear frente a él, de modo que si nos queda a unos 120º, al descender por el cabo del ancla probablemente encontraremos la entrada a una pequeña cueva, en realidad una chimenea que, comenzando a unos 11 mts asciende hasta unos 7 mts, donde hay unas aberturas que crean bonitos efectos luminosos.

Lo mejor sería entonces aplazar su entrada hasta el final de la inmersión y comenzar efectuando el giro del peñón, cuyas paredes descienden progresivamente como ladera y, en otros tramos, como pronunciado cortado. Paredes repletas de huecos en los que nunca faltan moradores, siendo posible también el encuentro con algún banco de espetones.

El fondo se encuentra entre 15 y 22 mts y es arenoso, con algunas grandes piedras a modo de colofón, apareciendo también en un tramo del recorrido una lengua de roca que discurre casi paralela y que también podemos explorar para finalmente volver a la pared del peñón hasta el punto de inicio, momento de entrada a la chimenea, aunque procurando no enturbiar el agua con el aleteo, para al salir dirigirnos vuelta al ancla.